miércoles, 26 de agosto de 2009

7 llamadas


7 llamadas. Aquella noche había llamado 7 veces. El móvil estuvo toda la noche desconectado. Estaba apagado o fuera de cobertura. Por la mañana esperó una respuesta que no llegó.

Dos días más tarde volvió a llamar. Quería contactar de nuevo. Aquel trabajo en la televisión lo mantenía fuera del mundo. Siempre corriendo. Trasnochar. Madrugar. Conseguir cualquier cosa que pidieran en aquel plató de locos. Atender las peticiones de guionistas, asistentes de producción, estilistas, escenógrafos, regidores y realizadores. Se entregaba al trabajo en cuerpo y alma. No existía para nadie más. Improvisaba escenarios. Encargaba vestuario. Hasta los domingos tenía algún recado pendiente. Buscar una pistolera en El Rastro, una tela en El Corte Inglés o cualquier baratija en un todo a 100 chino. Había que satisfacer las diversas situaciones de programación que variaban en función de la teleaudiencia.

Y de repente, se daba cuenta de que habían pasado meses desde su último encuentro. No había excusa posible. Por eso no había respondido a sus llamadas. Desatención injustificada. Intentar acercarse de nuevo casi parecía perverso.

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